En México, las fluoroquinolonas son antibióticos de amplio espectro comúnmente utilizados para tratar infecciones como neumonías, infecciones urinarias y gastrointestinales. Sin embargo, su relación con lesiones tendinosas es un tema poco considerado en la práctica clínica general, a pesar de que se ha documentado ampliamente en la literatura científica. Esto es particularmente relevante en personas físicamente activas o bajo programas de entrenamiento, donde los tendones están sometidos a mayores exigencias mecánicas.
El uso de fluoroquinolonas se asocia con un riesgo significativo de tendinopatías y rupturas tendinosas, especialmente en el tendón de Aquiles, el tendón patelar y los del manguito rotador. Estos riesgos, aunque poco frecuentes en términos absolutos, son significativamente más altos en comparación con poblaciones no expuestas. Por ejemplo, la incidencia de lesiones tendinosas en personas que usan fluoroquinolonas varía entre el 0.14% y el 0.4%, mientras que en personas no expuestas es de aproximadamente 0.03%. Esto representa un riesgo relativo entre 4 y 13 veces mayor para los expuestos. Además, los casos adicionales de ruptura del tendón de Aquiles se estiman en 3.73 por cada 10,000 personas-año.
Las lesiones tienden a aparecer dentro del primer mes después de iniciar el tratamiento, aunque el riesgo puede persistir hasta seis meses después de la suspensión del antibiótico. Este patrón temporal subraya la importancia de una vigilancia clínica prolongada en pacientes que han recibido fluoroquinolonas, especialmente si presentan factores de riesgo adicionales. Entre estos factores destacan la edad mayor de 60 años, comorbilidades como diabetes e insuficiencia renal, y el uso concomitante de corticosteroides. La combinación de corticosteroides con fluoroquinolonas es particularmente peligrosa, aumentando significativamente la probabilidad de desarrollar una lesión tendinosa.
El tipo de fluoroquinolona también influye en el nivel de riesgo. Por ejemplo, el ofloxacino se asocia con la mayor incidencia de complicaciones tendinosas, alcanzando un 1.4%, mientras que el ciprofloxacino y el levofloxacino presentan riesgos más bajos, aunque no despreciables. Además, la vía de administración juega un papel importante. Las fluoroquinolonas administradas por vía oral tienen un mayor riesgo de asociarse a lesiones tendinosas en comparación con la administración intravenosa.
He tenido pacientes que, al tratar sus infecciones con otros médicos no especializados en medicina del deporte y sin informarme, han desarrollado tendinopatías. En algunos casos, incluso han presentado rupturas tendinosas, complicaciones que podrían haberse evitado con un enfoque médico más cuidadoso y especializado. Esto ocurre frecuentemente por desconocimiento o por ahorrar dinero, optando por profesionales que no consideran los riesgos específicos de estas medicinas en personas físicamente activas. Estos casos resaltan la importancia de consultar con un médico del deporte no solo para lesiones deportivas, sino también para un manejo integral de la salud.
El tendón de Aquiles es el más frecuentemente afectado, seguido por el tendón patelar y los tendones del manguito rotador. Estas lesiones, además de ser dolorosas, pueden tener un impacto significativo en la funcionalidad y calidad de vida del paciente, especialmente en aquellos que realizan actividad física de forma regular. Las rupturas del tendón de Aquiles suelen ser las más incapacitantes y a menudo requieren intervención quirúrgica y rehabilitación prolongada.
Es importante destacar que, aunque el porcentaje de afectados pueda parecer bajo, el impacto global es significativo debido a la alta prevalencia del uso de fluoroquinolonas. Además, muchas de estas lesiones podrían evitarse si se identificaran tempranamente los factores de riesgo y se adoptaran estrategias de manejo más adecuadas. Por ejemplo, en pacientes de alto riesgo, se podrían considerar alternativas terapéuticas con un perfil de seguridad más favorable.
Para las personas físicamente activas, es fundamental educar sobre las señales de alerta, como dolor repentino, debilidad o inflamación en los tendones. Detectar estas manifestaciones de manera oportuna puede prevenir complicaciones mayores, como una ruptura tendinosa. Los médicos y entrenadores que trabajan con estas poblaciones tienen la responsabilidad de informar y orientar a los pacientes sobre los riesgos asociados con estos medicamentos y de fomentar una comunicación abierta para evitar el uso no informado de fluoroquinolonas.
En resumen, las fluoroquinolonas, aunque efectivas en el tratamiento de infecciones, tienen riesgos importantes que no deben ser ignorados. Un enfoque preventivo y basado en la educación del paciente puede marcar la diferencia entre un tratamiento exitoso y una complicación seria. Esto refuerza la necesidad de recurrir a médicos especializados en medicina del deporte, no solo para tratar lesiones, sino también para gestionar de manera integral la salud de personas activas y físicamente exigentes.
¿Quieres aprender más? - Referencias:
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Dr. Juan Manuel Jerezano Mora
Medicina de la Actividad Física y Deporte
CNC | CPT - NASM
Fundador de MuscleMind Academy e Hipertro.Fit