INTRODUCCIÓN
Aunque intuitiva, la idea de que la calidad de la dieta se correlaciona con la aparición de depresión, en realidad no es tan clara en la literatura científica. Podríamos pensar que, naturalmente, el consumir una dieta balanceada, rica en futas y verduras, cereales integrales y baja en grasas saturadas, podría ser una vía no solo hacia un peso y composición corporal saludables, sino también a una salud mental adecuada. Se ha sugerido que la calidad de la dieta puede influir directamente en la depresión mediante cambios en la infamación; ya sabes, inflamación esto, inflamación aquello. Sin embargo, es bastante complicado estudiar cómo la dieta puede correlacionarse con la depresión porque estamos hablando de miles de variables jugando a la par, y más aún, un resultado que resulta un tanto subjetivo y complejo de diagnosticar por sí mismo. La evidencia metaanalítica previa, si bien ha encontrado que la calidad de la dieta puede mejorar la depresión, la calidad de la evidencia suele ser baja y poco concluyente. Por todo ello, este nuevo metaanálisis puede ayudarnos a actualizar nuestro conocimiento al respecto.
EL ESTUDIO
Se trata de un análisis metaanalítico de la asociación entre la calidad dietética y los cambios prospectivos en la depresión. Las diferencias clave con la investigación previa son que:
a. los autores examinaron los efectos de la dieta en la prevención y el tratamiento de la depresión a partir de RCTs,
b. incluyeron variables de exposición dietética adicionales,
c. consideraron dosis intermitentes de exposición dietética, y
d. se centraron en resultados más homogéneos

¿Qué hicieron los investigadores?
Para poder ser incluidos en el análisis, los estudios debían: 1) ser ensayos aleatorizados controlados (RCT) o de cohorte prospectivos (PC), 2) informar sobre la asociación de los patrones dietéticos y la incidencia o prevención de depresión y 3) estar escritos en inglés, holandés, polaco, italiano, francés, alemán o español.
Los datos de los RCTs se agruparon en estudios de tratamiento, estudios de prevención y estudios de asociación. Por su parte, los PCs se agruparon en dietas de alta calidad, dietas de baja calidad, grupos de alimentos de alta calidad y grupos de alimentos de calidad baja o neutra. Todos los datos se agruparon en metaanálisis frecuentistas de efectos aleatorios y bayesianos. Finalmente se incluyeron 113 estudios de los cuales 21 fueron RCTs y 92 PCs. Las características de los RCTs las puedes ver a continuación:

HALLAZGOS
Respecto a los RCTs, se encontró que los participantes diagnosticados con depresión redujeron los síntomas al consumir una dieta de alta calidad por un periodo de ~2 semanas a 3 años, pero el tamaño del efecto fue pequeño.

En los estudios de cohorte prospectivos, de naturaleza observacional, la dieta mediterránea fue asociada con un 9% de menos probabilidades de síntomas de depresión, mientras que las dietas occidentales y de comida rápida fueron asociadas con 20% y 46% más de probabilidades, respectivamente.

Algunos hallazgos adicionales de interés fueron que un mayor consumo de frutas y pescados ricos en omega-3 se asociaron con 11% y 16% de menos probabilidades para desarrollar depresión, respectivamente, y particularmente en el periodo posparto. Si bien estos resultados a priori parecen apoyar una fuerte correlación entre la calidad de la dieta y la depresión, en realidad la calidad de la evidencia tiende a ser baja en el mejor de los casos y nula, en el peor.
Un punto muy importante que debemos mencionar es que las asociaciones entre la calidad de la dieta y la depresión son más evidentes cuando esta es auto-reportada y no cuando es propiamente diagnosticada. Es muy probable que la percepción nos esté jugando muy chueco en este caso, vaya. Por favor, si sospechas de depresión acude con un profesional y no te autodiagnostiques con criterios arbitrarios o, peor aún, siguiendo videos en redes sociales.
CONCLUSIÓN
Lo más importante que podemos aprender de este metaanálisis es que la dieta por sí sola no es ni prevención ni tratamiento de la depresión. Sin embargo, por supuesto que sería buena idea procurar una dieta de alta calidad que se componga de alimentos mínimamente procesados, frutas, verduras, suficientes proteínas y en general, que nos aporte los macro y micronutrientes necesarios, y tampoco tiene que ser nada rimbombante o excesivamente costoso.
A pesar de ser una noción intuitiva, la evidencia actual sobre la hipótesis de que la calidad de la dieta influye en el desenlace de la depresión es muy baja, debido a la causalidad inversa y a la baja validez interna y de constructo, de acuerdo con los autores. No existe una dieta para prevenir ni tratar la depresión, pero sí pautas que podemos seguir para estar saludables.
REFERENCIA
Molero, P., De Lorenzi, F., Gędek, A., Strater, C., Popescu, E., Ortuño, F., Van Der Does, W., Martínez-González, M. A., & Molendijk, M. L. (2025). Diet quality and depression risk: A systematic review and meta-analysis of prospective studies. Journal of affective disorders, 382, 154–166. https://doi.org/10.1016/j.jad.2025.03.162