INTRODUCCIÓN


La regulación del hambre y la saciedad es un tema complejo; para algunas personas, realizar ejercicio puede estimular el apetito y subsecuentemente ayudar a consumir más calorías, mientras que para otras personas puede inducir el efecto opuesto. Ahora, si pensamos en la sabiduría popular del entrenamiento de resistencia o aeróbico (cardio), muchos suelen incluirlo en su rutina diaria con esperanzas de gastar más energía y con ello ayudar en el proceso de pérdida de grasa.

¿Pero qué sucede si este tipo de ejercicio sí reduce el apetito, pero no la ingesta? ¿O qué pasa si reduce el apetito, pero de forma aguda, no a lo largo del día? Como te puedes imaginar, el diablo está en los detalles, así que exploremos el presente trabajo de Khodabandeh y sus colaboradores para darnos una mejor idea de este interesante fenómeno.

EL ESTUDIO

El objetivo fue investigar los efectos del ejercicio aeróbico de intensidad moderada sobre los parámetros de control del apetito, las percepciones del apetito y la ingesta de energía en hombres sedentarios con obesidad, en específico, 11 hombres (edad promedio de 22 años).

Protocolo de investigación

Los participantes pedalearon durante 60 minutos al 60% del VO2 pico o no hicieron ejercicio para después consumir una comida a libre demanda. Hubo un período de descanso de al menos 7 días entre las pruebas.

Los participantes consumieron un desayuno estandarizado a las 8:00 a. m. Después del desayuno, los participantes descansaron durante 60 minutos y luego hicieron ejercicio o continuaron descansando. La comida se consumió a las 11:15 a. m. Se tomaron muestras de sangre en ayunas y 60 minutos después del ejercicio. Se evaluó el apetito al inicio, 30 minutos después y en intervalos de 30 minutos hasta el inicio de la comida.


¿Qué se midió?

El análisis de sangre incluyó factor de diferenciación de crecimiento 15 (GDF-15), grelina total, péptido tirosina tirosina (PYY), péptido similar al glucagón 1 (GLP-1) total, insulina y glucosa, así como percepciones subjetivas del apetito en intervalos específicos.


HALLAZGOS


Se encontró que el GDF-15 (factor de diferenciación de crecimiento) aumenta después del ejercicio aeróbico de intensidad moderada, y que el apetito subjetivo se suprimió después del ejercicio y, finalmente, que no hubo cambios significativos en la ingesta de energía y macronutrientes, grelina total, GLP-1 total o PYY en respuesta al ejercicio en personas con obesidad.

El principal hallazgo fue que el ejercicio ayudó a disminuir el apetito en los participantes, sin embargo, la ingesta energética no difirió entre la condición de ejercicio y el grupo control sin ejercicio.

Figure 7


CONCLUSIÓN


El ejercicio aeróbico ayudó a disminuir el apetito en personas con obesidad, sin embargo, esto no tuvo un impacto en la subsecuente ingesta de energía en comparación con una condición sin ejercicio. Como podemos ver, se necesitan estrategias diversas para ayudar en el objetivo de pérdida de peso; necesitamos educación nutricional, apoyo psicológico, médico, intrafamiliar y no solo pensar en el ejercicio, particularmente aeróbico, como la herramienta clave en este proceso simple, pero complejo a la vez.




REFERENCIA

Khodabandeh, S., Rahmani-Nia, F., Mirzaei, B., Fairchild, T. J., & Hazell, T. J. (2024). The effects of acute aerobic exercise on appetite-regulating parameters and energy intake in males with obesity. Health science reports7(9), e70067. https://doi.org/10.1002/hsr2.70067

LN Daniel Álvarez García

    Nutriólogo y entrenador especialista en culturismo natural
    NASM-CPT