INTRODUCCIÓN

¿Por qué tantas veces nuestros esfuerzos por comer mejor fallan? Pareciera como que el mundo a nuestro alrededor está organizado de tal manera que lo más fácil, conveniente y accesible es aquello que nos hace daño al mediano y largo plazo. Si entramos a una tienda de autoservicio, ¿qué tan probable es que encontremos una opción saludable y a buen costo? Es estresante, y es el estrés precisamente lo que podría estar en nuestro camino hacia una alimentación más saludable.

Las intenciones no son suficientes, necesitamos un plan que nos diga cuándo, cómo, y en dónde y ser capaces de convertir la pura intención en acción concreta. Sabemos que consumir frutas y verduras es importante para nuestra salud, pero a la vez, el estilo de vida estresante que hemos llegado a considerar la norma es un gran obstáculo para la toma de decisiones en el día a día.


EL ESTUDIO

El propósito de este estudio fue evaluar una intervención de siete días diseñada para mejorar la planificación y la ingesta de frutas y verduras (FV), al tiempo que examina el papel del estrés sobre las conductas alimentarias.

Participaron 99 adultos chinos jóvenes (edad = 23,84 años ± 4,63, 26 hombres y el resto mujeres) que habían formulado una intención explícita de consumir más frutas y verduras en un ensayo controlado aleatorizado en línea de 7 días.

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¿Cómo fue la intervención?

El grupo de intervención participó en ejercicios diarios de planificación de menús durante una semana, centrándose en cuándo, dónde y cómo consumir más frutas y verduras. El grupo de control no recibió ninguna intervención, es decir, fue dejado a su suerte.


HALLAZGOS

La intervención mejoró con éxito la planificación de la ingesta de vitamina A y la ingesta de vitamina A (1,5 a 2,2 tazas por día después del programa y a 2,5 tazas por día dos semanas después). Sin embargo, se observó que el estrés moderaba esta mediación, es decir, las personas con alto estrés reportado no mostraron cambios significativos en su consumo de FV. 


¿Qué impacto tuvo el estrés?

De forma general, el programa de planificación ayudó a los participantes con niveles bajos de estrés a comer más frutas y verduras, mientras que los participantes con niveles altos de estrés no experimentaron ninguna mejora.


CONCLUSIÓN

Si, planificar tiene un impacto positivo en nuestras elecciones al establecer acciones concretas que nos acercan a nuestros objetivos, sin embargo, cuando experimentamos niveles altos de estrés puede que esto, a pesar de la planeación, nos aleje de los mismos.

Considero que no se trata de no estresarse, si no de encontrar estrategias para gestionar el estrés que enfrentamos en el día a día y pedir ayuda, siempre que la necesitemos, es un gran primer paso para muchos de nosotros.



REFERENCIA

Ju, Q., Gan, Y., Peng, H., Li, B., Nie, S., & Schwarzer, R. (2025). Does stress compromise fruit and vegetable intake? A randomized controlled trial testing a model with planning as a mediator and stress as a moderator. Nutrition (Burbank, Los Angeles County, Calif.)129, 112581. https://doi.org/10.1016/j.nut.2024.112581

LN Daniel Álvarez García

    Nutriólogo y entrenador especialista en culturismo natural
    NASM-CPT