INTRODUCCIÓN

En el mundo del entrenamiento y el fitness algunas cosas son seguras: nos sentiremos insatisfechos con nuestros resultados cuando ingenuamente nos comparemos con otros en redes sociales, pensaremos que existen alimentos buenos y malos, y, lo más difícil de aceptar, sentiremos dolor y posiblemente tendremos alguna lesión en algún momento.

¿Has sentido miedo al presentar dolor durante el entrenamiento? ¿Este miedo modificó la forma en que te mueves, o evitó que te movieras del todo? Bueno, bienvenido a un mundo de dolor, literalmente. Sin duda es un tema complejo y en el cual no todo está dicho, pero si aprendemos a interpretar el dolor, y cómo podemos seguir moviéndonos a pesar de este, considero que hará mucho más productivo nuestro tiempo en el gimnasio y, de forma optimista, mejorará nuestra calidad de vida. En nuestro podcast hemos hablado a detalle de este tema, por si deseas profundizar un poco más.

Figura 1


EL ESTUDIO

Actualmente, contamos con suficiente evidencia que sugiere una combinación compleja de factores psicológicos, cognitivos, ambientales y neurofisiológicos en la etiología y mantenimiento del dolor crónico, a diferencia de solamente el factor biológico, como solíamos pensar hace algunas décadas (o bueno, algunos aún sostienen esta postura denominada modelo biomédico). El modelo biopsicosocial del dolor, introducido en 1977, por otro lado, nos sugiere que la experiencia del dolor no solo depende de un daño tisular o estructural, si no también del sufrimiento y el comportamiento en respuesta al dolor.


El miedo al dolor

Algunos investigadores han sugerido que el miedo al dolor y la actividad, impulsado por la anticipación del dolor y el aumento de la lesión, en lugar de los estímulos sensoriales nocivos asociados con el dolor en sí, produce un fuerte refuerzo negativo para la persistencia de la conducta de evitación, lo que resulta en una supuesta discapacidad funcional en personas con dolor persistente. De forma simple, formamos un círculo vicioso en anticipación al dolor que nos debilita progresivamente haciéndonos más susceptibles a un daño o lesión.


Catastrofización

Si, es una palabra real, la puedes buscar si deseas. Se cree que las valoraciones negativas del dolor, incluidas las interpretaciones catastróficas como la creencia de que la presencia o aparición del dolor connota patología y, por lo tanto, daño, contribuyen al desarrollo del miedo relacionado con el dolor. El papel de la catastrofización y el miedo relacionado con el dolor resultante se han articulado en modelos de "evitación del miedo" del dolor crónico.


MODELO DE MIEDO-EVITACIÓN DEL DOLOR

Figura 1


En este modelo, las percepciones del dolor interactúan con factores predisponentes para dar lugar a la expresión individual del dolor. La expresión del dolor también está influenciada por factores ambientales. Las personas pueden tener un bajo miedo relacionado con el dolor, de modo que no dejan de realizar todas las actividades y adoptan la creencia de que la actividad siempre dará lugar a dolor o a más lesiones. Por otro lado, las personas pueden catastrofizar las causas que rodean su dolor y tener un alto miedo relacionado con el dolor. Esto inicia el ciclo de retroalimentación negativa del dolor: miedo-evitación y cese de la actividad, lo que conduce al desuso, la discapacidad y la depresión, y el estar queriendo explicar a extraños en redes sociales la razón de nuestras cargas bajas en el gimnasio.

El miedo relacionado con el dolor evoluciona como resultado de creencias catastróficas e interpretaciones negativas de que el dolor es equivalente al daño, lo cual no siempre es cierto. El miedo relacionado con el dolor puede incluir miedo al movimiento, la actividad o el trabajo.


CONCLUSIONES

Una limitación importante de este modelo es que las diversas herramientas empleadas para medir estos constructos no siempre miden lo que deben de medir. Importantemente hay que recordar que todos los modelos son erróneos, pero algunos son útiles.

La evitación inducida por el miedo, la ansiedad, o incluso la depresión de la actividad puede agravar la propia condición y de esta forma crear un ciclo de retroalimentación negativa. Para desarrollar un plan de acción es entonces necesario tener en cuenta la forma en que los pacientes interpretan su situación, la anticipación del futuro y las valoraciones del impacto de su comportamiento en el dolor, junto con los factores neurofisiológicos.

La conciencia y el tratamiento del miedo y las valoraciones negativas con respecto al dolor son factores importantes a tener en cuenta al tratar a pacientes con dolor agudo y crónico.

Finalmente, ¿esto significa que todo dolor es miedo y ansiedad y no hay daño tisular? No, hay que recordar que el componente biológico sigue estando presente, pero que nuestro entendimiento del dolor es mucho más completo y lleno de minucia. No podemos hacer afirmaciones absolutas que expliquen con una sola causa la experiencia del dolor.



REFERENCIA

Turk, D. C., & Wilson, H. D. (2010). Fear of pain as a prognostic factor in chronic pain: conceptual models, assessment, and treatment implications. Current pain and headache reports14(2), 88–95. https://doi.org/10.1007/s11916-010-0094-x

LN Daniel Álvarez García

    Nutriólogo y entrenador especialista en culturismo natural
    NASM-CPT