¿Hace cuanto comenzaste tu viaje como entrenador en el mundo del fitness?, si eres nuevo en esto es emocionante tener la sensación de que tienes la solución a las respuestas de muchos, que sabes qué podrían mejorar para tener mejores resultados; si tienes ya algunos años tu perspectiva ya no gira al rededor de conocer los mejores programas basados en evidencia, incorporar longitudes largas, técnicas de sobrealcance o buscar los mejores ejercicios para el desarrollo de un grupo muscular comienza a pasar a segundo plano, si te identificas en este último contexto, ¡felicidades!, has madurado como entrenador y comienzas a enfocar las cosas que son realmente relevantes. 

Como entrenador, especialmente en deportes de estética o en recreativos, nos topamos con toda clase de clientes/pacientes que buscan nuestro servicio todos con un mismo objetivo, mejorar su condición física. Sí, se que me dirás que algunos quieren mejorar su salud y otros solo quieren perder grasa o ganar músculo, estos también son componentes de la condición física.

Aunque todos puedan acudir con el mismo objetivo, todos tienen una historia y contexto diferente, todos tienen barreras, oportunidades, habilidades y motivaciones distintas; todo esto hace que la tarea del entrenador sea mucho más que solo establecer un plan de entrenamiento y, cuando es el caso, un régimen o recomendaciones de nutrición limitando las decisiones a aspectos fisiológicos. Incorporar aspectos psicosociales es parte fundamental de nuestro rol como entrenadores, darnos el tiempo de escuchar a nuestros asesorados, conocer su contexto y poder establecer un abordaje, un plan de acción.

Conseguir lo anterior parece sencillo, pero es mucho más complejo de lo que parece, pero esto requiere que el entrenador tenga una variedad de habilidades que le facilitarán detectar todas estas variables y acompañar por un mejor camino a su asesorado. Las habilidades que ha mostrado la evidencia son importantes en el entrenador son:

  • Escucha activa y empatía
  • Comunicación sencilla y clara 
  • Personalización del plan 
  • Realismo y transparencia 
  • Explicación de recomendaciones
  • Seguimiento constante
  • Resolución de dudas
  • Reconocer limitaciones y trabajo en equipo
  • Fomentar una relación sin juicios

Todas estas habilidades se aplican en todo momento, ponerlas en práctica en nuestro día a día con nuestros asesorados puede marcar la diferencia entre acompañarlos en su proceso de cambio, donde ellos marcan el camino, se responsabilizan de sus decisiones y acciones; autoevalúan su proceso y redireccionan sus esfuerzos.

Seguro te estarás preguntando, ¿entonces cuál es nuestro papel como entrenadores?, ¿para qué estudié y adquirí todo este conocimiento?, la respuesta es muy sencilla, tú trabajo es ser un facilitador, es ser quien conoce las herramientas que tu asesorado necesita para conseguir mejores resultados y mejorar sus posibilidades de éxito a largo plazo. Con esto no estoy diciendo que nunca deberás ser tú quien trace el camino, si tu papel como entrenador lo desarrollas en un equipo profesional, en atletas olímpicos, en recreativos serios o en población general que disfruta intrínsecamente del ejercicio físico, es muy probable que tus asesorados o atletas estén en un punto donde tienen claro que seguir indicaciones especificas hará la diferencia en los detalles y podrás poner en marcha todos los conocimientos sobre fisiología avanzada del ejercicio, desafortunadamente esta población representa solo una pequeña parte y las probabilidades de trabajar con ellos son bajas. 

Dr. Juan Manuel Jerezano Mora

    Medicina de la Actividad Física y Deporte
    CNC | CPT - NASM
    Fundador de MuscleMind Academy e Hipertro.Fit