INTRODUCCIÓN
Mucho se habla de la inflamación crónica y de sus efectos adversos sobre la salud, pero ¿qué es realmente la inflamación de bajo grado y cómo el ejercicio puede impactar en esta? Este es precisamente el tema de un reciente metaanálisis de Pérez-Castillo y sus colaboradores. Particularmente nos hablan de cómo el envejecimiento puede asociarse con una inflamación leve y sostenida que a su vez ha sido vinculada con enfermedades relacionadas a la edad y la mortalidad. Sin embargo, existen algunos puntos importantes a aclarar dentro de este interesante tema.
EL ESTUDIO
Se trata de un metaanálisis de un total de 17 estudios y 649 participantes, 349 siendo atletas máster de 46-76 años, 204 adultos de mediana edad sin entrenamiento y 96 adultos jóvenes sin entrenamiento. El objetivo de los investigadores fue evaluar sistemáticamente las comparaciones de los perfiles inflamatorios basales entre estas poblaciones para determinar si el ejercicio a lo largo de la vida puede contrarrestar la inflamación de bajo grado asociada con el envejecimiento.

¿A qué se refiere inflamación de bajo grado o crónica?
Es interesante notar que no existe un consenso para poder definir precisamente qué es la inflamación subclínica de bajo grado, pero típicamente se refiere a la inflamación que ocurre en ausencia de daño tisular o infección. Esta se caracteriza por aumentos menos drásticos y sostenidos en los niveles circulantes de indicadores inflamatorios como proteínas de fase aguda (proteína C reactiva, por ejemplo), citoquinas y quimiocinas, de las cuales hablaremos más adelante. ¿El problema? Estos cambios agudos se relacionan con enfermedades crónicas como diabetes mellitus, obesidad y enfermedades cardiovasculares.
¿Cómo se determina la inflamación de bajo grado?
Típicamente se analizan las citocinas como la interleucina-6 (IL-6) y el factor de necrosis tumoral-α (TNF-α), así como las proteínas de fase aguda en la investigación para establecer la presencia de inflamación de bajo grado. Sin embargo, estas diferencias a lo largo de la vida no son siempre consistentes.
El rol del ejercicio
Algunas investigaciones han observado que el entrenamiento de fuerza realizado por más de 6 semanas y unas 2-3 sesiones semanales puede reducir los niveles de proteína C reactiva (CRP) en adultos mayores. Lo mismo es cierto para el entrenamiento de resistencia realizado en un plazo superior a 2 meses con 2-5 sesiones semanales no solo para la CRP, sino también IL-6 y TNF.
¿Qué hicieron los investigadores?
Para responder la pregunta de investigación los investigadores realizaron una revisión sistemática registrando previamente su protocolo de investigación, lo cual es una buena práctica que vale la pena mencionar. Los criterios de inclusión se basaron en la población, intervención, comparador, resultados y diseño del estudio. Adicionalmente se realizó un análisis de riesgo de sesgo para los estudios incluidos en el análisis asignando una calificación para la calidad metodológica.

Nueve estudios informaron que los niveles de PCR en sangre fueron el marcador inflamatorio más comúnmente utilizado, mientras que la IL-8 e IL-4 se informaron en 6 y 4 estudios, respectivamente. Finalmente se informó sobre la técnica analítica utilizada para cuantificar los marcadores inflamatorios en todos los estudios, siendo el ensayo inmunoabsorbente ligado a enzimas (ELISA) el más utilizado.
HALLAZGOS
Se encontró que los atletas máster en general presentaban niveles más bajos de CPR y niveles más elevados de IL-10, que en este contexto es algo favorable en comparación con personas de la misma edad, pero desentrenadas.

Sin embargo, también se encontró que los atletas máster presentaban niveles más altos de IL-6 y TNF y niveles más bajos de CPR en comparación con adultos más jóvenes.

Estos hallazgos sugieren que hacer ejercicio durante al menos 10 años puede reducir los niveles de CPR y aumentar los niveles de la IL-10 antiinflamatoria en comparación con personas de la misma edad que no entrenan. Por otro lado, parece que, en comparación con adultos más jóvenes, pero sin entrenamiento, no todos los parámetros son necesariamente mejores en comparación.
CONCLUSIONES
Algunas de las limitaciones más importantes de este metaanálisis son la heterogeneidad en los análisis agrupados debido a las diferencias de edad, así como la intensidad de los programas de entrenamiento y el volumen de este entre las distintas disciplinas. Adicionalmente, solo 4 estudios incluyeron mujeres, por lo cual estos hallazgos podrían no ser extrapolables a esta población. Finalmente, la naturaleza observacional de los estudios incluidos también son una limitación importante para tener en cuenta.
Por ahora, parece ser que el ejercicio que realizamos a lo largo de nuestra vida puede ciertamente contrarrestar algunos marcadores de inflamación de bajo grado. Sin embargo, las comparaciones entre atletas máster e individuos más jóvenes sin entrenamiento muestran que el ejercicio podría no contrarrestar por completo la inflamación de bajo grado. Para finalizar, no puedo pensar en un contexto en el cual me sentiría seguro de contraindicar el ejercicio físico aún a pesar de las limitaciones del presente metaanálisis, así que continúa entrenando y disfruta de crear una mejor calidad de vida un paso a la vez.
REFERENCIA
Pérez-Castillo, I.M., Rueda, R., Bouzamondo, H. et al. Does Lifelong Exercise Counteract Low-Grade Inflammation Associated with Aging? A Systematic Review and Meta-Analysis. Sports Med (2025). https://doi.org/10.1007/s40279-024-02152-8
LN Daniel Álvarez García
Nutriólogo y entrenador especialista en culturismo natural
NASM-CPT