INTRODUCCIÓN
—En mis buenos tiempos yo cargaba 200 kg sin problema, hijo —me dijo mi abuelo con semblante sereno.
—Una vez incluso peleé con el mismísimo chamuco allá en donde todo era cerro, hijo —agregó con voz punzante, mientras utilizaba un palillo de dientes.
—Abuelo, hablas demasiada basura — pensé para mí con sereno desdén. Aunque algo tuve que admitir, y ese algo es que definitivamente el estilo de vida de generaciones pasadas apuntaba más al movimiento constante, o al menos esa idea tengo. Sin embargo, antes de perderme completamente del tema para esta entrada, creo que debes saber, qu
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