INTRODUCCIÓN

¿Cómo te caería una hamburguesa de Carl's Jr. mientras lees este blog? ¿O un frapuccino pumpkin spice, eh? Oye, no te juzgo, son alimentos de gran sabor y texturas muy agradables, y vaya, somos humanos y el cuerpo es débil cuando se trata de ingerir cantidades industriales de alimentos.

Y si, lo se, es evidente que el consumo habitual de estos alimentos contribuye a la ganancia de peso en parte, por su alto contenido energético en volúmenes más o menos pequeños de alimento; sin embargo, es interesante ver cómo la textura y la frecuencia de masticación pueden ser otros componentes que impactan en su mayor consumo y disfrute.

¿Qué son los alimentos procesados y ultraprocesados?

Bueno, para responder eso, hay que conocer del sistema NOVA, que proporciona un marco estandarizado para categorizar los alimentos en función de su nivel de procesamiento. El sistema clasifica los alimentos en cuatro grupos principales: alimentos no procesados ​​o mínimamente procesados, ingredientes culinarios procesados, alimentos procesados ​​y UPF. Los UPF son productos alimenticios que han sido sometidos a un procesamiento extenso y que normalmente contienen múltiples ingredientes, incluidos aditivos, conservantes y sustancias sintéticas. Estos alimentos están diseñados para ser hiperpalatables y convenientes, tienen marca, tienen una larga vida útil y a menudo vienen en forma de productos listos para comer o listos para calentar. 


EL ESTUDIO

En este estudio cruzado, aleatorizado y abierto realizado en el Hospital de la Universidad de Tokio, los participantes japoneses varones con sobrepeso/obesidad fueron asignados aleatoriamente (1:1) para comenzar el estudio con el consumo de alimentos con o sin UPF durante 1 semana, seguido de un período de descanso de 2 semanas, antes de pasar a la dieta de alimentos alternativos durante 1 semana. 



Las comidas fueron diseñadas para que coincidieran en cuanto a los niveles totales de energía y macronutrientes. El resultado primario fue la diferencia en el cambio de peso corporal entre los períodos con UPF y sin UPF. Las diferencias en la ingesta energética diaria promedio y la frecuencia de masticación se evaluaron como uno de los resultados secundarios preespecificados.

La frecuencia de masticación se calculó dividiendo la ingesta de alimentos medida por la duración de la comida. Durante cada comida, cada participante llevaba un bitescan (Sharp Co, Osaka, Japón), un dispositivo portátil que mide la frecuencia de masticación.


HALLAZGOS

La medición de la tendencia de la ingesta energética media diaria reveló una ingesta energética significativamente mayor la mayoría de los días durante el período de UPF que durante el período sin UPF (Figura2C). La ingesta energética media fue 813,5 kcal más alta por día (P=.0041) durante el período de UPF que durante el período sin UPF (Figura2D). La tasa de alimentación fue significativamente más rápida durante el período UPF en comparación con el período sin UPF, tanto en términos de kcal/min (P=.0039) como de g/min (P=.019) (Figura2K,L). El número de masticables por caloría fue significativamente menor durante el período UPF que durante el período sin UPF (P=.016) (Figura2M). El número de masticables por gramo tendió a ser menor durante el período UPF que durante el período sin UPF (P=.10) (Figura2N).

Oye, más despacio, cerebrito…

Bueno, más sencillo: Los participantes ganaron significativamente más peso y consumieron una cantidad significativamente mayor de energía durante el período de UPF. La velocidad de alimentación aumentó significativamente y la frecuencia de masticación disminuyó significativamente durante el período de UPF.


CONCLUSIONES

  • Los aumentos significativos del peso corporal y de la ingesta de energía observados durante el período de UPF ponen de relieve la posible contribución del aumento del consumo de estos alimentos a la creciente prevalencia de la obesidad en el mundo moderno. 
  • Es interesante notar que el estudio se realizó en una población japonesa, la cual se caracteriza por el consumo de alimentos mínimamente procesados en mayor medida, y los alimentos incluidos en el protocolo fueron cosas como KFC, McDonald's, pizza, pasta, y alimentos más usuales en la dieta occidental.



REFERENCIA

Hamano, S., Sawada, M., Aihara, M., Sakurai, Y., Sekine, R., Usami, S., Kubota, N., & Yamauchi, T. (2024). Ultra-processed foods cause weight gain and increased energy intake associated with reduced chewing frequency: A randomized, open-label, crossover study. Diabetes, obesity & metabolism26(11), 5431–5443. https://doi.org/10.1111/dom.15922

LN Daniel Álvarez García

    Nutriólogo y entrenador especialista en culturismo natural
    NASM-CPT