INTRODUCCIÓN
A pesar de que la mayoría de nosotros estaríamos de acuerdo en que es importante estar presentes en el momento, y que ni el pasado ni el futuro existen realmente, ¿por qué resulta tan difícil lograrlo? La mente humana tiene una característica muy particular que se suele denominar “pensamiento independiente al estímulo”, y es nuestra habilidad para evaluar lo que pasó y lo que podría pasar, misma que nos permite tomar decisiones, aprender y razonar, pero que, como todo en la vida, tiene un costo. En la tradición budista, se nombra como “mente de mono” y describe precisamente esta característica humana, esta mente errática, inquieta, y que va de rama en rama, o de pensamiento en pensamiento sin rumbo y sin enfoque.
Es irónico, por ejemplo, subir historias en Instagram sobre cuánto queremos a nuestra familia y lo agradecidos que estamos durante la cena de año nuevo mientras los tenemos en frente, pero para ellos estamos sumergidos en nuestro teléfono sin estar realmente presentes. Serían demasiadas las ocasiones en que he utilizado mis redes sociales para “escapar” del momento porque resulta aburrido, tedioso o simplemente por inercia, si he de confesar, querido(a) lector(a). Muchas filosofías y tradiciones nos han hablado antes acerca de la suma importancia de vivir en el ahora, e incluso ya resulta un cliché sobre todo al inicio del año en que la motivación extrínseca suele ser alta para, de una vez por todas, ser nuestra mejor versión, así que para esta entrada quise compartir contigo este breve pero interesante artículo al respecto.
EL ESTUDIO
¿Cuáles son las consecuencias emocionales del pensamiento independiente al estímulo? Los autores de esta intervención mencionan que conocemos poco acerca de este efecto, y la forma en que podríamos evaluarlo es preguntando a las personas cómo se sienten y en qué piensan mientras realizan sus actividades del día a día, lo cual, gracias a la tecnología a la cual tenemos acceso hoy en día fue solucionado con la creación de una aplicación móvil para iPhone.

De nuevo, la ironía nos ataca, y en este estudio, gracias a una App, podemos conocer qué tan distraídos estamos utilizando el mismo dispositivo que nos distrae la mayor parte del tiempo en primer lugar. Que belleza. ¿Y qué crees? A pesar de que es un estudio publicado hace más de 10 años, la investigación sigue en curso y puedes descargar la App en este enlace: https://trackyourhappiness.org/

¿Qué hicieron los investigadores?
Es un estudio muy breve en realidad, y más que otorgarnos respuestas definitivas, nos enfrenta con otras cuantas preguntas de alto impacto y que nos obligan a considerar una nueva perspectiva, como típicamente hace la investigación más relevante. La App mencionada funciona contactando al usuario durante el día en momentos aleatorios y realizando algunas preguntas que son registradas, y que, al momento de publicación de este estudio, contaba con 5,000 usuarios y cerca de 250,000 registros de personas de 88 países de 18 a 88 años y 86 ocupaciones distintas, números que como podrás imaginar, continúan creciendo día con día.
Para su análisis, los investigadores recolectaron muestras de 2,250 adultos entre hombres y mujeres (58.8% y 41.2%, respectivamente) que fueron asignados de forma aleatoria para responder preguntas relacionadas con la felicidad, la actividad y los pensamientos errantes. Ejemplos de estas preguntas son:
- “¿Cómo te sientes justo ahora?”
- “¿Qué estás haciendo ahora?”
- “¿Estás pensando en algo más diferente a lo que estás haciendo ahora?”
Como ves, se trata de conocer qué tan atentos están los participantes en sus actividades diarias y cómo esta atención, ya sea en lo que hacen o en algo más, se relaciona con su felicidad y bienestar.
¿Qué se encontró?
Las mentes de los participantes divagaban constantemente, independientemente de la actividad que realizaban. El 47% del tiempo, pensaban en algo distinto de lo que estaban haciendo, sin importar qué actividad desempeñaban, a excepción de hacer el amor, lo cual es bastante gracioso a mi parecer.
Adicionalmente, la regresión multinivel mostró que las personas eran menos felices cuando sus mentes divagaban, tanto en actividades agradables como desagradables.

Incluso al pensar en cosas agradables, mientras se realizaban actividades desagradables, esto no pareció impactar la felicidad percibida por los participantes. El análisis en las respuestas temporales también parece sugerir que la divagación mental es la causa de la infelicidad, y no una consecuencia de esta.
¿Qué significan estos hallazgos?
En palabras de los autores: “la mente humana es una mente errante, y una mente errante es una mente errante es una mente infeliz”. Por supuesto, debemos considerar la naturaleza observacional de este estudio y sus limitaciones, pero en este caso, considero que nos sirve más como una especie de recordatorio y advertencia sobre el costo de tener una mente privilegiada como especie, que nos permite tomar decisiones y prever el futuro, nos permite racionalizar y también planear, pero viene con un costo.
De alguna manera, la habilidad de pensar como o hacemos debe ser acompañada de la habilidad de regresar al momento presente a voluntad y aceptarlo tal cual es, sin añadiduras ni juicios innecesarios.
CONCLUSIÓN
Considero fascinante el explorar cómo funciona nuestra mente y entender un poco más acerca de lo que nos hace humanos, para bien y para mal. Así como entrenamos a nuestros músculos, por supuesto que podemos entrenar a nuestra mente para mantenerse presente en nuestras actividades diarias y ser nuestra aliada, no un juez y descriptor del mundo que nos separa de este, paradójicamente, al constantemente retirarse hacia el pasado o hacia el futuro, o hacia escenarios que nunca sucederán. Se trata de un esfuerzo consciente pero que, al menos a mi parecer, vale la pena y no solo eso, es la única manera de encontrar una vida plena en el ahora, así como es, no como quisiéramos que fuera, mientras seguimos construyendo un mejor mañana y aceptando el pasado sin remordimientos ni ansiedades. Para finalizar, me gustaría compartirte, querido(a) lector(a), una de las tantas célebres meditaciones de Marco Aurelio que creo es ad hoc a la entrada de esta ocasión:
“No consumas la parte de la vida que te resta en hacer conjeturas sobre otras personas, de no ser que tu objetivo apunte a un bien común; porque ciertamente te privas de otra tarea; a saber, al imaginar qué hace tal o cual y por qué, y qué piensa y qué trama y tantas cosas semejantes que provocan tu aturdimiento, te apartas de la observación de tu guía interior. Conviene, por consiguiente, que, en el encadenamiento de tus ideas, evites admitir lo que es fruto del azar y superfluo, pero mucho más lo inútil y pernicioso.
Debes también acostumbrarte a formarte únicamente aquellas ideas acerca de las cuales, si se te preguntara de súbito: «¿en qué piensas ahora?», con franqueza pudieras contestar al instante: «en esto y en aquello», de manera que al instante se pusiera de manifiesto que todo en ti es sencillo, benévolo y propio de un ser sociable al que no importan placeres o, en una palabra, imágenes que procuran goces; un ser exento de toda codicia, envidia, recelo o cualquier otra pasión, de la que pudieras ruborizarte reconociendo que la poses en tu pensamiento.”

REFERENCIA
Killingsworth, M. A., & Gilbert, D. T. (2010). A wandering mind is an unhappy mind. Science (New York, N.Y.), 330(6006), 932. https://doi.org/10.1126/science.1192439