INTRODUCCIÓN
La resiliencia es la capacidad psicológica de recuperarnos de las adversidades e imprevistos mientras mantenemos nuestras funciones físicas y mentales, lo cual significa que no solo somos resistentes, sino adaptables ante todo aquello que está fuera de nuestro control pero que sin duda tiene un efecto sobre nuestro día a día, para bien y para mal. Es interesante notar que la evidencia metaanalítica más reciente apunta a que los programas deportivos, la meditación de atención plena y el entrenamiento de fuerza mejoran la resiliencia en niños y adolescentes en un periodo de 3-24 semanas.
Particularmente, la práctica deportiva tiene la capacidad de exponernos una y otra vez a situaciones adversas, ya sea al enfrentarnos con competidores con más experiencia y nivel que nosotros, imprevistos que afectan nuestro rendimiento y resultado, el reto de balancear la vida diaria con la práctica deportiva, buscar la forma de cubrir todos los gastos relacionados con nuestro deporte y un muy largo etcétera. Por tanto ¿qué mejor candidato para desarrollar resiliencia que un atleta? Ese es precisamente el foco central del artículo de esta entrada, el cual me parece no solo de beneficio para los propios atletas, sino para cualquier ser humano buscando ser una mejor versión de el/ella mismo/(a). Algunos de los retos que enfrenta un atleta son la propia carga de entrenamiento, las lesiones, las expectativas sociales, el miedo al fracaso, las relaciones entrenador-atleta, el acoso cibernético y los conflictos familiares, de acuerdo con la literatura científica disponible a la fecha.
EL ESTUDIO
Se ha reportado que incluso 35% de la población atlética en el mundo sufre problemas psicológicos, por lo cual conocer qué estrategias para incrementar la resiliencia del atleta (AR) se vuelve una prioridad en materia de salud. Las preguntas que buscó responder esta revisión narrativa fueron
I. ¿Cómo han evolucionado la definición, las dimensiones estructurales y los métodos de medición de la AR?
II. ¿Cómo se desarrolla la AR en los atletas individuales?
III. ¿Cuáles son las consecuencias de la AR a nivel individual?
IV. ¿Puede la AR influir a nivel organizacional?

Personalmente, considero el hablar de la salud mental tan importante como hablar de variables de entrenamiento, de nutrición o de fisiología. No podemos buscar ser nuestra mejor versión sin considerar al menos nuestro bienestar psicológico con la misma seriedad que nos preguntamos cuántas proteínas deberíamos consumir o cuántas series deberíamos hacer para tener glúteos más grandes.
¿Qué hicieron los investigadores?
En total se incluyeron 48 estudios que cumplieron con los criterios de inclusión de los autores a través de cinco etapas que puedes ver a continuación:

¿Cómo se forma la resiliencia del atleta?
Existen varios modelos, pero a priori, recordemos que todos los modelos son erróneos, pero algunos son útiles. Esto significa que un modelo por sí mismo no es capaz de explicar un fenómeno determinado en su totalidad, pero algunos sí pueden ayudarnos a tener más claridad sobre este. En el caso de la AR, los modelos de interés son el modelo de vía dual, el metamodelo y el modelo de inmunidad psicológica-elasticidad psicológica.
Modelo de doble vía
En este, la AR surge principalmente de la adversidad deportiva, y su desarrollo está influenciado por los recursos psicológicos y situacionales de los atletas, por lo cual se trata de un proceso dinámico, pero se limita en que no es capaz de esclarecer la magnitud de la respuesta ni toma en cuenta la variabilidad interpersonal. Una doble vía es por tanto muy limitada ante la cantidad de variables que pueden incluir en la respuesta adaptativa o maladaptativa de un atleta.

Metamodelo de AR
Al centro de este, podrás ver que existe un filtro protector biopsicosocial. Todos los recursos disponibles para el atleta son factores muy importantes en tanto a su respuesta ante la adversidad; cosas como el apoyo familiar, de pareja o amigos, la personalidad en tanto a la perseverancia, compromiso y diversas variables individuales son moderadores de la capacidad de resiliencia que también se desarrollan con el tiempo. Por ejemplo, no es lo mismo pensar en atletas que cubren todos sus gastos a la par de las demandas psicológicas y fisiológicas de entrenamiento, que pensar en aquellos que por situaciones circunstanciales pueden dedicar la mayor parte de su energía solo a la práctica deportiva.

Modelo de inmunidad-elasticidad psicológica
Este en particular nos habla de las interacciones entre el comportamiento, la cognición y las emociones de los atletas en momentos y contextos específicos. Si prestamos atención al propio nombre del modelo, es claro que puede existir una respuesta adaptativa positiva que existe como un continuo, y no se limita a blanco y negro. Distintos atletas, o bien, uno mismo, pueden diferir en su capacidad para tolerar adversidad deportiva y esto es en parte mediado por el estrés previo. Con el tiempo, podemos endurecernos ante la adversidad y aplicar el aprendizaje de experiencias previas para afrontarlo de forma positiva.

Bueno, y por qué habría de interesarnos todo esto, podrías preguntarte, mi poco ponderado querido(a) lector(a). Para responder a esto, me gustaría que hicieras un poco de introspección y consideres las formas en que usualmente respondes a situaciones estresantes. ¿Te paralizas? ¿Es una sensación abrumadora? O bien, quizás inmediatamente, tras aceptar el golpe, comienzas a buscar soluciones y vías alternas manteniendo la calma lo mejor posible. Justo ahí radica el valor de la resiliencia. Si me preguntas, prefiero vivir mi vida como en el segundo ejemplo y ser capaz no de desear por el mejor resultado posible, sino de afrontar cualquier resultado que se suscite no solo en mi práctica como culturista profesional, sino en mi vida como ser humano en un mundo retador y cambiante.
Se ha observado que niveles más altos de AR pueden mitigar eficazmente el estrés percibido, ya sea el estrés emocional y el estrés social, así como mejorar la capacidad para recuperarse de la adversidad deportiva. Si bien los mecanismos pueden explicarse empleando los distintos modelos existentes, para fines de esta entrada encuentro más interesante el descubrir cómo podemos desarrollar y/o fortalecer esta importante habilidad para la vida no solo deportiva, sino en su totalidad.
Metamodelo de estrés, emociones y rendimiento
Creo que, para ello, este modelo en particular nos brinda respuestas interesantes. Este nos habla de tres etapas que representan las percepciones y evaluaciones de los atletas de los factores estresantes, las respuestas emocionales y la eficacia del afrontamiento.

¿Cuál es mi percepción del evento que ha sucedido? ¿Cuál es mi respuesta automática y qué tan útil o saludable puede ser? ¿Qué puedo extraer de esta situación adversa y cómo esto puede hacerme mejor atleta y persona? Al permitirnos una pausa con plena atención nos damos a nosotros mismos la oportunidad de crear una nueva realidad y una adaptación positiva ante el estresor, lo cual es precisamente lo que buscamos. Considero aquello que sí está dentro de mi control y aquello que no, para solamente enfocarme en lo primero desde la calma y no la ansiedad. Se que no me siento bien, pero eso es válido, puedo permitirme sentir y no es necesario ocultar mis emociones, pero sí aprender a identificarlas y no dejarlas tomar las riendas de ahora en adelante.
CONCLUSIÓN
La AR cubre cinco dimensiones en total: motivación deportiva, autoeficacia, estrategia de afrontamiento, optimismo y esperanza. Existen diversos modelos y teorías, pero todos presentan fortalezas y limitaciones, como es de esperarse. Considero que es esencial exponernos de forma controlada y gradual a la adversidad si es que queremos desarrollar resiliencia para la vida diaria, y es ahí que el deporte puede ser una herramienta invaluable. Vaya, me atrevo a decir que ni siquiera tiene que ser deporte competitivo per se, bien podríamos exponernos a sesiones retadoras de entrenamiento, tareas que parecen de momento imposibles como aprender a tocar un instrumento o un nuevo idioma, o cualquier cosa que nos lleve a terrenos previamente inexplorados para nosotros.
Para finalizar en una línea filosófica esta entrada, pienso que la felicidad entendida como la ausencia del dolor y la experiencia del placer es un error conceptual que puede venir con un alto precio a nuestro bienestar. Esto es debido a que, si la entendemos así, dependemos completamente de algo fuera de nuestras manos para lograrla, y ante cualquier situación que atente contra el placer e incremente el dolor somos un blanco fácil para la miseria y la desgracia. Propongo que la felicidad es una forma de ser en la cual tenemos certeza de que pase lo que pase, tenemos la capacidad para afrontarlo si desarrollamos esta resiliencia día con día, tarea tras tarea por muy pequeña que sea; por otro lado, no estoy diciendo que debamos ignorar el malestar, sino todo lo contrario, invitarlo a estar mientras seguimos adelante en la noble tarea de vivir dignamente. La resiliencia del atleta es algo que todos podemos desarrollar y me gustaría vivir mi vida de esta forma. Deséame suerte, querido(a) lectora).
REFERENCIAS
Mei Z, Cai C, Wang T, Lam C, He R, Luo S. Bounce back from adversity: a narrative review and perspective on the formation and consequences of athlete resilience. Front Psychol. 2025 Jun 16;16:1599145. doi: 10.3389/fpsyg.2025.1599145. PMID: 40589886; PMCID: PMC12206794.
Mei, Z., Cai, C., Wang, T., Yang, Y., Lam, C., Zhang, Y., Zhao, W., Shi, Y., Luo, S., & Luo, S. (2025). Interventions to promote resilience in children and adolescents: A systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. General hospital psychiatry, 96, 295–306. https://doi.org/10.1016/j.genhosppsych.2025.08.011