INTRODUCCIÓN
Esa taza de café inocente, tan frágil, tan delicada, tan aromática, pero no dejes que te engañe, que es el terror de los adipocitos y una pesadilla que amenaza su existencia, o bueno, al menos eso dicen algunos, qué se yo.
Hablando en serio (o intentando al menos), se ha propuesto que la cafeína encontrada en bebidas como el café o el té, o bien suplementos de esta misma, podría ser de ayuda para la regulación del apetito y, de forma indirecta, ayudarnos con el ya de por sí complejo proceso de la pérdida de grasa. Algunas personas reportan que el consumo de café en particular inhibe
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