INTRODUCCIÓN
Desde hace algún tiempo me gusta comenzar mi día caminando después de haber tomado un poco de café temprano por la mañana. A pesar de que inicialmente mi objetivo era incrementar intencionalmente mi conteo de pasos diario, he encontrado que el acto mismo de caminar me ayuda a relacionarme mejor conmigo mismo y con el día que tengo en frente; me siento activo, relajado y menos ansioso. Sin embargo, a pesar de que mi experiencia subjetiva es favorable, me resulta muy interesante la investigación acerca de cómo incrementar nuestra actividad mediante caminatas durante el día puede ciertamente mejorar nuestra salud y, particularmente, la función de nuestro cerebro.
EL ESTUDIO
Un estudio de del Pozo Cruz encontró que tan solo ~4,000 pasos al día son suficientes para disminuir el riesgo de demencia en adultos, es decir, un 25% de menos probabilidades. Algunos metaanálisis indican que más actividad física disminuye la incidencia de Alzheimer, posiblemente por mejorar la salud cardiovascular, aumentar el factor de crecimiento neurotrófico, incrementar la sensibilidad a la insulina y reducir la neuroinflamación. Los investigadores destacan que la intensidad de la actividad física en grandes datos aún no se ha explorado. Además, los estudios de imagenología se han centrado en personas de mediana edad y mayores, no en un rango más amplio de adultos.

Cyrus y sus colegas, por tanto, plantearon la hipótesis de que en una gran cohorte, más actividad física se relaciona con mayores volúmenes cerebrales en: 1) parénquima cerebral completo, materia gris y blanca; 2) lóbulos frontal, temporal y parietal; y 3) regiones en riesgo de patología de Alzheimer (AD) como el hipocampo, giro cingulado posterior y precúneo.
¿Qué hicieron los investigadores?
Para probar su hipótesis los investigadores reclutaron a 10,125 participantes sanos para someterse a resonancias magnéticas de cuerpo entero, incluyendo la prueba isotrópica MP-RAGE en el cerebro. Tres modelos de aprendizaje profundo analizaron vistas axial, sagital y coronal de las exploraciones. Posteriormente la actividad física moderada a vigorosa, que aumentaba respiración y pulso durante al menos 10 minutos continuos, se correlacionó con los volúmenes cerebrales.
¿Cómo se definió la intensidad de la actividad física?
La actividad física de intensidad moderada se define como aquella que aumenta la frecuencia cardíaca y respiratoria, permitiendo hablar, pero no cantar durante la actividad. Por otro lado, la actividad física de intensidad vigorosa no permite decir algunas palabras sin detenerse para respirar.
Respecto a la medición del volumen intracreaneal (ICV) de los sujetos, se entrenó un modelo de aprendizaje profundo que permite segmentarlo. La siguiente imagen muestra la comparación de regiones cerebrales con riesgo temprano de Alzheimer entre quienes hacen ejercicio y quienes no.

HALLAZGOS
El grupo activo mostró volúmenes significativamente mayores de materia gris y blanca en comparación con el grupo inactivo. Sin embargo, no hubo diferencias significativas en los volúmenes ventriculares.

Adicionalmente, se observaron mayores volúmenes en el grupo físicamente activo para el hipocampo, la circunvolución cingulada posterior y el precúneo.

Estos hallazgos sugieren que la actividad física está relacionada con mayores volúmenes cerebrales cuando esta se realiza en intensidades moderadas a vigorosas.
CONCLUSIONES
Los beneficios de la actividad física son innumerables hasta este punto. Como profesionales de la salud y/o entusiastas del fitness debemos recordar que, aunque vivamos en una pequeña burbuja de nuestro círculo social más cercano, la mayoría de las personas no cumplen con las recomendaciones mínimas. Es por ello por lo que incentivar y promocionar la participación de forma activa es un paso importante y necesario para promover una mejora en la salud pública. ¿Quieres cuidar de tu cerebro y tu función cognitiva? Dar un pequeño paseo podría ayudarte más de lo que crees.
REFERENCIA
Raji, C. A., Meysami, S., Hashemi, S., Garg, S., Akbari, N., Ahmed, G., Chodakiewitz, Y. G., Nguyen, T. D., Niotis, K., Merrill, D. A., & Attariwala, R. (2024). Exercise-Related Physical Activity Relates to Brain Volumes in 10,125 Individuals. Journal of Alzheimer's disease : JAD, 97(2), 829–839. https://doi.org/10.3233/JAD-230740
LN Daniel Álvarez García
Nutriólogo y entrenador especialista en culturismo natural
NASM-CPT