INTRODUCCIÓN
El dogma más popular dentro del mundo de la nutrición enfocada en el fitness, al menos en mi experiencia, es aquel que dice que para ganar músculo es un requisito colocarnos en un balance energético positivo. Esto es, consumir más energía de la que gastamos en el día a día mientras realizamos entrenamiento de fuerza con la esperanza de dirigir esas calorías a la construcción de músculos más grandes. Algunos incluso siguen argumentando que el daño muscular inducido por el propio entrenamiento es un mecanismo mediante el cual esta práctica nos conduciría al tan añorado físico muscula
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