INTRODUCCIÓN
Existe la creencia, e incluso el temor, de que entrenar en ayunas podría ser una mala idea en materia de rendimiento o incluso una práctica peligrosa y que deberíamos comer “algo” para rendir, aún a pesar de tener una composición corporal que permitiría rendir por días enteros sin probar bocado. Sin embargo, como hemos visto ya en repetidas ocasiones en nuestro blog, la sabiduría popular suele ser muy poco sabia realmente y es más bien una especie de teléfono descompuesto que terminamos por perpetuar sin demasiada consideración. Existen escenarios en los cuales una comida previa
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