INTRODUCCIÓN
Si llevas algún tiempo en el gimnasio, o quizás comienzas tu trayecto en este fascinante (y contradictorio) mundo, es probable que hayas escuchado ya mil y unas correcciones a la forma en que mueves tu cuerpo durante un levantamiento. Cosas como no redondear la espalda en un peso muerto, no dejar que las rodillas pasen de las puntas de los pies en una sentadilla, o vaya, incluso no dejar que el párpado izquierdo haga su particular danza mientras el estrés y la ansiedad nos carcomen desde el interior, aunque quizás eso no tenga mucho que ver con el contexto. ¿Qué estaba diciendo? ¡A
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