INTRODUCCIÓN
“El que con lobos anda, a aullar se enseña” nos dijeran nuestras abuelas en una de esas reuniones familiares incómodas en las cuales todas nuestras decisiones en la vida resultan que eran erróneas e íbamos por mal camino en la vida. “Más vale solo que mal acompañado” nos dijéramos a nosotros mismos luego de que aprendimos a la mala que, ciertamente, esas amistades por las cuales nuestra abuela frunció el ceño eran nocivas para nosotros. ¿Será acaso que los vínculos sociales negativos pueden literalmente ser malos para nuestra salud? No hablo en sentido figurativo, sino que realme
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