INTRODUCCIÓN
En nutrición, a veces pareciera que tenemos ya resueltas muchas cosas y, no solo eso, en apariencia son bastante simples: si quieres perder grasa, hay que estar en déficit energético; si quieres ganar músculo, hay que estar en superávit energético. ¿Lo ves? Listo, ya está. Sin embargo, para sorpresa de algunos menos ponderados, este dogma no cuenta con evidencia lo suficientemente robusta para poderlo afirmar con la confianza con que solemos decirlo. No me malinterpretes, querido(a) lector(a), no es que sea un error absoluto, es que la realidad de los cambios en la composición corp
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