INTRODUCCIÓN
A pesar de que los niveles de testosterona en mujeres son ~10 veces menos que en hombres (0.5-2.5 nmol/L) solemos asociar a esta hormona con el desarrollo de la fuerza y masa muscular. Al tener menos cantidades de testosterona, ¿esto significa que las ganancias de fuerza y músculo serán menores? Debido a que el mantenimiento de la masa muscular es un componente esencial para la salud, así como para el rendimiento deportivo, y puesto que este tejido reacciona de forma dinámica a estímulos externos como la sobrecarga mecánica o internos como el entorno hormonal.
Dicho esto, el propósito de este ensayo fue examinar si los niveles de testosterona circulante estaban asociados con la masa muscular, la función o la respuesta anabólica muscular al entrenamiento de fuerza (RT) en mujeres premenopáusicas.
EL ESTUDIO
Los autores señalan que el conocimiento actual de la asociación entre la testosterona endógena y la masa muscular es especialmente limitado en mujeres. Esto sucede principalmente a que la evidencia disponible proviene de cohortes transversales que impiden inferir una relación causal. Si eres lector frecuente del blog ya sabrás cual es la diferencia entre causalidad y correlación.

Es muy importante notar que ningún estudio había examinado la relación entre los andrógenos endógenos y la masa y función muscular en mujeres de forma longitudinal o después de una intervención de entrenamiento. La hipótesis de los autores fue que la testosterona biodisponible, pero no la total, estaría asociada con la masa muscular y la fuerza antes y después de una intervención de RT de 12 semanas en mujeres premenopáusicas.
Testosterona total y biodisponible
Una aclaración que debemos hacer antes de continuar es la diferencia entre estas métricas. La testosterona total es toda aquella que está unida a proteínas transportadoras como la albúmina y globulina transportadora (SHBG) y por lo tanto no está disponible biológicamente para su uso en músculo. Por otro lado, la testosterona libre puede ligarse a receptores andrógenos en los músculos (AR) al no estar unida con otras moléculas transportadoras. Finalmente, el AR puede ejercer sus efectos a través de señalización genómica y no genómica, de lo cual no hablaremos por ahora para entrar a los detalles del estudio.
¿Qué se estudió y cómo lo hicieron?
En total participaron 27 mujeres con un promedio de edad de 23 años que completaron un programa de entrenamiento de fuerza de 12 semanas mientras se medían la fuerza, tamaño y potencias musculares, así como los niveles de testosterona total y biodisponible antes y después de la intervención de RT. La infografía con el resumen de la metodología la puedes ver a continuación:

Como bien sabemos, la nutrición y el descanso juegan un rol importante en la promoción de las adaptaciones, y es por ello por lo que la ingesta de proteínas, la actividad física diaria y la cantidad de sueño se midieron al inicio y cada 3 semanas durante el programa de entrenamiento. Adicionalmente, los autores decidieron incluir a mujeres con ciclos menstruales normales y usuarias de anticonceptivos hormonales, siendo así que cada mujer fue su propio control.
¿Cómo se hicieron las evaluaciones?
La potencia muscular máxima se evaluó utilizando una plataforma de fuerza portátil. La fuerza muscular se midió con pruebas de 1RM en prensa de piernas y en todos los ejercicios del programa de RT. Para las muestras de sangre los investigadores realizaron extracciones en ayunas antes y después del RT. La composición corporal se evaluó usando DXA y, finalmente, el área de la sección transversal (CSA) se evaluó con tomografías computarizadas cuantitativas periféricas (pQCT) en los cuádriceps e isquiosurales.

HALLAZGOS
Composición corporal
Luego de la intervención de 12 semanas se observó un aumento de casi 2% en la masa libre de grasa mientras que la masa grasa permaneció estable. Muy buenos resultados para ser honestos.
Fuerza, potencia y tamaño muscular
El 1RM incrementó en 27.3% mientras que el CSA en casi 6%. La potencia por otro lado también mostró un aumento de 13 % luego de la intervención de RT.

¿Y las hormonas? Ya sabes, lo que nos interesa…
No comas ansias, mi querido lector(a) de musculatura excepcional y no, no olvido guapo(a) y valiente. El análisis con un modelo lineal no encontró asociaciones significativas entre la testosterona total inicial y la fuerza muscular, ni la ganancia muscular ni antes ni después de la intervención. La exposición total a testosterona durante 12 semanas tampoco no se relacionó con cambios inducidos por el entrenamiento en el área de superficie corporal (ASC), la fuerza, la potencia o el área de superficie corporal (ASC) muscular.

Luego de las 12 semanas de RT no cambiaron los niveles plasmáticos de testosterona, DHT, DHEA o FAI (dihidrotestosterona, dehidroepiandosterona, e índice de andrógenos libres, respectivamente).

En general, la testosterona circulante total no se relacionó con la masa muscular o la fuerza antes o después del entrenamiento de fuerza en mujeres premenopáusicas. Sin embargo, la testosterona biodisponible sí se asoció con la hipertrofia inducida por el RT.
CONCLUSIONES
Al final del día, podemos ver que no es lo mismo testosterona total que circulante o biodisponible, y que esta última si presenta una correlación con la fuerza y masa muscular en mujeres premenopáusicas. Sin embargo, no sabemos esto es una relación causal aún. Por lo tanto nuestro mayor interés debería estar en la programación del entrenamiento de acuerdo a los objetivos y necesidades individuales sin perder la cabeza por el entorno hormonal como una variable única que explicara cuál será el resultado de la intervención de entrenamiento.
REFERENCIA
Alexander SE, Gatto B, Knowles OE, Williams RM, Fiebig KN, Jansons P, Della Gatta P, Garnham A, Eynon N, Wadley GD, Aisbett B, Hiam D, Lamon S. 2024. Total testosterone is not associated with muscle mass, function or exercise adaptations in pre-menopausal females. bioRxiv. https://doi.org/10.1101/2024.05.12.593786
LN Daniel Álvarez García
Nutriólogo y entrenador especialista en culturismo natural
NASM-CPT