El consumo de creatina y su posible impacto en la función renal ha sido un tema de interés desde que se popularizó como suplemento, especialmente entre atletas y personas interesadas en mejorar el rendimiento físico y la hipertrofia muscular. En este blog te llevaré brevemente por la evolución de la evidencia científica en el tema, los matices relacionados con el aumento esperado de marcadores de función renal, y la postura actual basada en la literatura científica.
Creatina y daño renal
El supuesto de que el consumo de creatina podría dañar los riñones surgió en gran parte por:
1. Asociaciones con niveles elevados de creatinina sérica: La creatina se metaboliza en el organismo a creatinina, un marcador comúnmente utilizado para evaluar la función renal. Al observar un aumento de creatinina en consumidores de creatina, se asumió inicialmente que esto podría indicar daño renal.
2. Falta de diferenciación entre creatinina fisiológica y patológica: No se reconoció inicialmente que el aumento de creatinina debido al consumo de creatina es un fenómeno esperable y refleja el metabolismo del suplemento, no un deterioro en la función renal.
Nacen las Dudas Sobre su Seguridad
Estudios tempranos se enfocaron en evaluar si la suplementación con creatina afectaba la función renal en personas sanas. Las preocupaciones sobre su impacto surgieron más por la correlación observada entre la suplementación y los niveles elevados de creatinina que por evidencia directa de daño estructural o funcional en los riñones. Sin embargo, a medida que se llevaron a cabo estudios en atletas y personas sanas suplementadas con creatina, no se encontraron cambios significativos en otros marcadores de daño renal, como el índice albúmina-creatinina en orina o la tasa de filtración glomerular (TFG).
Desmitificando el daño renal: La Evidencia se Acumula
1. Estudios en población sana: Numerosos ensayos en personas sanas (atletas y no atletas) han demostrado que la suplementación con creatina no produce alteraciones en la función renal. Un estudio longitudinal de 3 años encontró que incluso con dosis altas de creatina, no hubo cambios adversos en TFG, creatinina sérica, o proteínas en orina (PMID: 12945833).
2. Pacientes con daño renal preexistente: Aunque los estudios en pacientes con enfermedad renal crónica (ERC) son limitados, algunos pequeños ensayos en pacientes con diabetes tipo 2 y ERC leve sugieren que el consumo moderado de creatina no empeora los marcadores de función renal (PMID: 27398665).
3. Aumento esperado de creatinina: La literatura actual respalda que el consumo de creatina puede aumentar los niveles de creatinina sérica en un rango del 10-30% aproximadamente, dependiendo de factores como la dosis y la duración de la suplementación (PMID: 30474517). Este aumento es fisiológico y refleja un incremento en la excreción renal de creatinina debido al mayor metabolismo de creatina, pero no implica daño estructural ni funcional en los riñones.
Postura actual sobre la suplementación:
1. Aumento de creatinina esperado y su interpretación:
- El aumento de creatinina sérica en consumidores de creatina no debe interpretarse automáticamente como un signo de daño renal. Más bien, es un marcador de mayor excreción renal secundaria al metabolismo de la creatina consumida.
- La creatinina no es un marcador perfecto de la función renal, y su aumento relacionado con la creatina no refleja necesariamente una disminución en la TFG.
2. Interrupción innecesaria de la suplementación:
- Pausar el consumo de creatina para reducir los niveles de creatinina puede generar confusión tanto en el consumidor como en los profesionales de la salud. Este enfoque podría reforzar la idea errónea de que la creatina es dañina.
- Si los niveles de creatinina están dentro de los rangos esperados para un consumidor de creatina (y no hay otros indicadores de daño renal, como proteinuria o una TFG alterada), no hay justificación clínica para suspender el suplemento.
3. Posición actual en la literatura:
- La creatina es segura en dosis recomendadas (3-5 g/día para mantenimiento) para personas sanas.
- En personas con ERC o enfermedades renales preexistentes, la suplementación debe ser evaluada caso por caso, pero no hay evidencia clara de que agrave la condición en etapas tempranas de la enfermedad (PMID: 27398665).
El mito de que la creatina causa daño renal ha sido desmentido por estudios a largo plazo que muestran que su consumo no afecta negativamente la función renal en personas sanas. El aumento de creatinina es un fenómeno esperado y no debe interpretarse como patológico. Pausar su consumo para "normalizar" los niveles de creatinina es innecesario y puede perpetuar creencias infundadas sobre su seguridad. La postura más racional es educar a los consumidores y profesionales sobre la naturaleza fisiológica de este aumento y la seguridad del suplemento dentro de los rangos establecidos.
Dr. Juan Manuel Jerezano Mora
Medicina de la Actividad Física y Deporte
CNC | CPT - NASM
Fundador de MuscleMind Academy e Hipertro.Fit