INTRODUCCIÓN
A estas alturas, ha quedado claro que el dolor es un tema muy complejo. No necesariamente es indicador de un daño tisular o de la severidad de este, y muchos otros factores como el ambiente social y económico de las personas puede afectar su experiencia dolorosa. El lenguaje que el profesional de la salud utiliza puede incluso incrementarlo o bien, ayudar a su gestión y entendimiento desde una perspectiva más optimista. “¿Te lastimaste haciendo peso muerto? Entonces no lo hagas, o hazlo con poco peso”, se suele decir, pero ¿eso qué significa y en qué nos ayuda? No mucho, realmente.
EL ESTUDIO
El propósito de este interesante estudio fue evaluar las asociaciones entre las variables de estilo de vida poco saludables y la severidad del dolor en la población europea de edad avanzada con dolor. Es decir, cómo el estilo de vida en sí puede afectar la experiencia dolorosa de las personas; sin embargo, la advertencia usual es que se trata de una correlación y no de causalidad, aún así es de vital importancia este tipo de trabajos.

Metodología
Los investigadores recopilaron datos de la novena ola de la Encuesta sobre salud, envejecimiento y jubilación en Europa (SHARE), que incluyó a personas mayores de 50 años de 28 países. Las asociaciones entre los factores de estilo de vida incluyeron:
- sueño,
- tabaquismo,
- dieta e
- inactividad física
La gravedad del dolor (leve, moderado, severo) se evaluó mediante regresión multinomial multivariable ajustada por edad, sexo, región geográfica, educación, antecedentes de enfermedades crónicas y ajustadas mutuamente para cada estilo de vida. En total, se incluyeron datos de 27,528 personas entre hombres y mujeres.
¿Qué se encontró?
Los participantes que casi nunca o nunca realizaban actividades físicas moderadas tenían una probabilidad significativamente mayor de reportar dolor severo (odds ratio [OR]: 4,35; intervalo de confianza del 95 % [IC]: 3,85-4,92). Esta asociación fue la más fuerte entre todas las variables estudiadas. Es decir, la falta de actividad incrementa la probabilidad de sufrir dolor crónico incluso más que el tabaquismo y la falta de sueño, lo cual me parece muy interesante.
La actividad física regular también mostró una relación dosis-respuesta con la gravedad del dolor, con lo cual tenemos mayor certeza aún de lo terrible de la recomendación de reposo absoluto tan usual, desafortunadamente.
Respecto a la dieta, eEl consumo poco frecuente de frutas y verduras se asoció con dolor intenso (OR: 1,78; IC del 95 %: 1,22-2,61). Los hábitos alimentarios saludables pueden posiblemente reducir el dolor a través de mecanismos antiinflamatorios.

CONCLUSIONES
Las personas mayores con dolor que tenían niveles bajos de actividad física tenían significativamente más probabilidades de tener dolor intenso. Aunque los problemas de sueño, el tabaquismo y una dieta inadecuada tenían asociaciones significativas con la gravedad del dolor, la inactividad física tenía una asociación más fuerte. ¿Y qué tienen todos estos factores de estilo de vida en común? Todos son modificables.
Como profesionales de la salud es nuestra responsabilidad comunicar de manera efectiva la necesidad del movimiento humano y no el ejercicio como una herramienta aislada, si no parte integral de una mejor calidad de vida.
REFERENCIA
Physical inactivity is the most important unhealthy lifestyle factor for pain severity in older adults with pain: A SHARE-based analysis of 27,528 cases from 28 countries. Núñez-Cortés, Rodrigo et al. Musculoskeletal Science & Practice, Volume 0, Issue 0, 103270
LN Daniel Álvarez García
Nutriólogo y entrenador especialista en culturismo natural
NASM-CPT