Recién surgió un artículo que me hizo clic. No es para yo estar contando estas cosas –ni ustedes para saberlas– pero he vivido más de dos décadas con rinitis vasomotora. Sé lo que es vivir peleando todos los días con la congestión y el escurrimiento nasal, sé lo que implica dormir con la boca abierta. interrumpir conversaciones para sonarse y miedo a los cambios de temperatura.
He pasado por varias terapias para reducir la sintomatología: desde oximetazolina (el famoso Afrin), hasta mometasona (el también famoso Rinelon). Todos me funcionaron… hasta que dejaron de hacerlo. El Rinelon me dio un
Sigue leyendo con tu suscripción
Este artículo es exclusivo para suscriptores. Únete y accede a todo el contenido del blog de Hipertro Fit.
Inicia sesión Suscribirme ahora